Cuando un arquero dispara porque sí, está en posesión de toda su habilidad.

Si está disparando por ganar una hebilla de bronce, ya está nervioso.

Si el premio es de oro, se ciega o ve dos blancos… ¡Ha perdido la cabeza!

Su habilidad no ha variado. Pero el premio lo divide. Está preocupado. Piensa más en vencer que en disparar…

y la necesidad de ganar le quita poder.

Chuang-Tzu-Listening-to-Waterfall

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