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La palabra concertare (de la que procede el término “concierto”) en latín significaba tanto “actuar conjuntamente” (como en el español “concertar una cita”, por ejemplo) como “mantener una contienda”, “discutir entre sí”. La idea de competición, oposición y antítesis está implícita en la palabra debido a su derivación de la latina certare (luchar), pero es igualmente notable la implicación de otra palabra cuya raíz sólo se distingue de aquélla gracias a una consonante: concentus (cantar en grupo).

De esta forma, y aunque antes de la invención de la orquesta (en el siglo XVII) hubo composiciones denominadas “concierto”, modernamente hablamos de concierto en relación a una composición musical en tres movimientos (rápido-lento-rápido) que establece tanto un consenso como una contraposición entre dos sujetos: el instrumento solista (o menos frecuentemente, el grupo de instrumentos solistas) y la orquesta.

Un primer ejemplo (concierto para violín número 1 en la menor de J. S. Bach):

Así, los dos tipos principales de concierto son:

El Concerto Solista (un solo instrumento solista, como en el ejemplo de arriba) y el Concerto Grosso (para un grupo de instrumentos solistas, como en el caso de los famosos Conciertos de Brandemburgo de J. S. Bach).

La forma Concierto en el Barroco:

Lo característico de la forma Concierto durante el período Barroco es que cada movimiento se basa en lo que en esencia es un sólo tema, que es enunciado en el ritornello, párrafo musical que -como su nombre indica- regresa siempre. Sólo se diferencia de la forma Rondó en que en el Concierto Barroco el ritornello suele aparecer en diferentes tonalidades mientras que en la forma Rondó son los episodios los que aparecen en tonalidades contrastantes, no el ritornello, que siempre afianza la tonalidad principal.

Por lo tanto la forma Concierto durante el período Barroco es monotemática (como la Fuga o el Tema con variaciones), derivándose de él, de una manera más o menos exacta, el material del solista.

Como ejemplo escuchemos el primer movimiento del concierto para clave número 1 en re menor de J. S. Bach:

El segundo movimiento (el lento) y el tercero (el finale rápido) de este mismo concierto tienen por tanto una forma similar: una alternancia entre el ritornellos orquestal y las intervenciones del solista, que igual que en el primer movimiento están más o menos directamente derivadas del material del ritornello.

Veamos como ejemplo el segundo movimiento:

La forma Concierto en el Clasicismo y en el Romanticismo:

Durante la época del Clasicismo (y en parte, también en el Romanticismo) la forma sonata o esquema de sonata permea todas las formas musicales, y la forma Concierto no es una excepción. Así, el primer movimiento sigue siempre ese esquema formal, como podemos ver en este ejemplo de un concierto para piano de Mozart (la única particularidad importante de la aplicación de la forma sonata en este caso es la doble exposición de los temas, confiada usualmente primero a la orquesta y después -variada- al solista):

El segundo movimiento (lento) suele tener una amplia forma binaria, y suele servir para mostrar la posibilidades melódicas del instrumento solista:

Y el tercero (rápido de nuevo) suele tener forma de rondó:

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