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En armonía tonal, el término modulación indica el paso de una tonalidad a otra. Este proceso aleja la música del centro de atracción representado por la tónica antigua y conduce al de la nueva tónica.

Por causa de la modulación, en la mente del oyente decrece el interés y las referencias tonales por los elementos armónicos de la tonalidad que se abandona, a la par que aumenta en favor de los pertenecientes a la tonalidad en la que se entra.

Parentesco o afinidad tonal

El parentesco o afinidad tonal entre las diferentes tonalidades viene determinado por la diferencia de alteraciones o armaduras (su menor o mayor distancia en el círculo de quintas), por lo que la mayor cercanía se da entre las tonalidades llamadas relativas, que tienen la misma armadura y diferente modalidad (por ejemplo Do mayor y La menor). Le siguen en afinidad aquellas tonalidades que se diferencian sólo en una alteración (las que están contiguas en el círculo de quintas, por ejemplo Do mayor y Sol mayor).

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Notas características o diferenciales

Se denominan así a las notas que resultan diferentemente alteradas entre la tonalidad que se abandona y la nueva que se adopta.

La más importante suele ser la sensible del nuevo tono, en los casos en los que tal función no recae en una nota común con el tono anterior (por ejemplo, al pasar de Do mayor a Sol mayor es el fa#).

Otra nota característica puede ser la subdominante del nuevo tono, en los casos en los que no lo es la nueva sensible (por ejemplo, el si bemol en el caso de pasar de Do mayor a Fa mayor, ya que la nueva sensible es mi, que es una nota común con el tono de Do mayor).

Y una tercera nota característica puede ser la dominante del modo mayor en el caso en que se module de una tonalidad menor a su relativo mayor (por ejemplo modulando de La menor -con la sensible sol#- a Do mayor, donde la dominante es sol natural).

Historia de la modulación

Ya desde el inicio del período plenamente tonal, durante el Barroco, la modulación es utilizada extensivamente por los compositores. Por ejemplo, cada movimiento de la suite barroca modulaba en la doble barra para regresar en la segunda parte a la tonalidad de partida.

En el primer movimiento del Segundo Concierto de Brandemburgo de Bach el ritornello aparece en el curso del movimiento sobre los seis grados estables de la escala:

Y en sólo cinco compases del aria Blute nur de la extraordinaria Pasión según san Mateo de Bach aparecen once acordes mayores y menores  diferentes:

En el Clasicismo, la sencillez y estabilidad tonal de los temas crea más fácilmente la conciencia de la tonalidad en el oyente, logrando de ese modo que el cambio de tonalidad sea un hecho percibido por el oyente de una forma más consciente, a lo que contribuye el uso de puentes modulantes en la forma sonata y otras formas derivadas:

Por ello, durante el Clasicismo las modulaciones más rápidas y atrevidas se dejan para la sección de Desarrollo de la forma sonata, de forma que en ese momento se percibe la inestabilidad de los procesos tonales como una intensificación de las tensiones presentes en la Exposición.

Al final del período de la tonalidad, durante el Romanticismo, y especialmente en la obra de Wagner y Liszt, las modulaciones características de la sección de Desarrollo del Clasicismo, que aparecían entre un exposición tonal estable y una reexposición que lo era aún más, se adueñan de todo el tejido armónico de la música, conduciendo a un espacio armónico carente de centro (atónico), lo que conduce al propio sistema tonal hacia su disolución.

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